Introducción
Si algo nos quedó clarísimo durante el viaje por Corea del Sur es que las tiendas de bebidas están por todos lados. Y cuando decimos por todos lados, en zonas como Myeongdong, Seúl, de verdad era muy común encontrarte una casi en cada calle.
Nos referimos a estos lugares tipo bubble tea shop, milk tea shop o tiendas de bebidas preparadas, donde encuentras opciones de matcha, chai, café, frutas, taro y bebidas con tapioca. Algunas eran cadenas conocidas, como Gong Cha, y otras se veían mucho más locales o sencillas. Pero en general todas compartían algo: se sentían prácticas, accesibles y bastante bien resueltas.

Cómo se siente pedir este tipo de bebidas en Corea
Algo que nos gustó mucho es que pedir no se sentía complicado, incluso si no hablas coreano.
En muchos lugares había pantallas táctiles donde podías hacer tu pedido, cambiar el idioma a inglés, elegir la bebida y después simplemente esperar tu número. Y en los lugares donde no había kiosco, casi siempre había menús con fotos muy claras, así que señalar lo que querías funcionaba perfecto.
Eso hace toda la experiencia mucho más amigable para alguien que va viajando y no quiere perder tiempo adivinando qué venden.
Lo que más nos sorprendió: el precio
Una de las primeras comparaciones que hicimos fue inevitable: esto en México normalmente se siente mucho más caro.
En Corea, incluso en lugares que se veían bonitos, modernos o más fancy, las bebidas rondaban más o menos entre 40 y 50 pesos mexicanos. Y si el lugar era un poco más sencillo o más local, podías encontrar opciones desde 35 o 40 pesos, a veces incluso con tapioca y bastante bien servidas.
La verdad, sí nos sorprendió mucho porque no se sentía como una compra “premium” o pesada para el bolsillo. Más bien se volvía una parada bastante natural mientras seguías recorriendo la ciudad.

Gong Cha y otras tiendas parecidas sí se sintieron diferentes
Nos tocó encontrarnos con Gong Cha, que aquí en México sí conocemos, y aun así sentimos diferencia.
No solo por el precio, sino también por la experiencia en general: la rapidez para pedir, la claridad del menú, la facilidad del pago y la sensación de que este tipo de bebidas realmente forma parte de la vida diaria de la gente.
Además, al ver tantas tiendas similares una junto a otra, entiendes que en Corea estas bebidas no son algo ocasional o de antojo raro. Son parte del ritmo del día.
El matcha sí nos sorprendió muchísimo
Si algo nos dejó muy buena impresión fue el matcha.
Sí tenía un sabor que sentimos distinto a lo que normalmente probamos en México. Más redondo, más consistente y, en general, mejor logrado. También eso hizo que nos dieran más ganas de seguir probando otros sabores, porque si algo tan conocido ya se sentía diferente, entonces valía todavía más la pena experimentar con taro, frutas, chai o bebidas con tapioca.
No era solo “una bebida bonita para la foto”; sí se sentía que estaban bien preparadas.
También fue muy práctico pagar
Otro punto que nos pareció súper cómodo fue el método de pago.
Prácticamente en todo Corea estuvimos pagando con tarjeta, Apple Pay o medios sin contacto, y en este tipo de tiendas pasó exactamente lo mismo. No tuvimos problemas ni nos topamos con un lugar que nos pidiera efectivo a fuerza.
Eso hace que comprar algo así durante el recorrido sea todavía más fácil: llegas, pides, pagas rápido y sigues caminando.
Entonces, ¿vale la pena probar estas tiendas de bebidas en Seúl?
Sí, totalmente.
Más allá de si te gusta mucho el bubble tea o no, creemos que vale la pena porque es una experiencia muy cotidiana de Corea que como viajero sí disfrutas. Es fácil pedir, hay muchísima variedad, los precios se sienten razonables y los sabores nos parecieron muy bien logrados.
Si vas a estar en Myeongdong, lo más probable es que ni siquiera tengas que buscar demasiado: te vas a ir encontrando estas tiendas solitas durante el recorrido.
Nuestra conclusión
Para nosotros, estas tiendas de bebidas preparadas terminaron siendo una de esas cosas pequeñas que hacen muy disfrutable el viaje. No era solo comprar algo frío o rico, sino notar cómo una experiencia tan cotidiana en Corea puede sentirse tan práctica, accesible y bien pensada para quien vive ahí y también para quien va de visita.
Si te gustan el matcha, el taro, el chai, el café o las bebidas con tapioca, sí creemos que vale la pena darte el tiempo de entrar a una, pedir con calma y probar algo que tal vez allá sepa incluso mejor de lo que esperabas.



